¿Cómo entender la acción humana?: Responsabilidad o imitación
A partir de Hegel, y hasta la actualidad, la disputa prioritaria en temas de moral parte del problema de si el hombre es responsable de su acción, o dicho de otro modo, de cómo entender el hecho de que la acción correcta se mida por sus consecuencias. En esa dirección se han desarrollado dos posturas contradictorias: la que entiende que el hombre es un ser consciente, que mediante su acción introduce en el mundo principios capaces de causar el progreso o retroceso de los pueblos, y la que entiende que la acción humana constituye un caso de las acciones animales, pues, dependiente de condiciones biológicas, es una forma más del proceso evolutivo. La acción teleológica defendida por Ricoeur nos puede servir de ejemplo de la primera; B. F. Skinner ha sido uno de los máximos defensores de la segunda.
El problema de la responsabilidad nace cuando se entiende que la acción humana se desarrolla teleológicamente, por tanto, persiguiendo e instalando una finalidad en el mundo. Esta consideración se opone a otra que entiende la acción humana como exclusivamente causal. Este tema, como decimos, lo ha desarrollado en toda su profundidad Paul Ricoeur, pero antes de comenzar con su desarrollo hemos de precisar que lo que en el fondo se están oponiendo son la acción humana y la acción animal. En efecto, se supone que la acción evolutiva animal, como toda acción expresada en términos naturales, puede entenderse causalmente, mientras que la acción humana se distingue de ella por su carácter teleológico, por perseguir una finalidad, lo que exige la condición de agente para el sujeto que inscribe algo en el mundo como fruto de su fomento.
La explicación es realmente compleja pero intentaremos simplificarla. Ricoeur distingue entre la cara interna y la cara externa del comportamiento, o lo que es lo mismo entre movimiento natural y acción.
Parte de un hecho: de que siempre es la intervención de un agente en el curso de las cosas la que sirve de modelo para la relación causal. La argumentación se caracteriza por atender a dos distinciones: una es la inmediata:
1 causa = acción / resultados = consecuencias, propia de la interpretación causal-natural, y la otra es la más compleja:
2 resultados = causa / consecuencias, propia de la interpretación teleológica.
Se parte de suponer que, cuando consideramos la acción teleológicamente, vemos las cosas desde dentro y por ello no puede llamarse causa a la acción, sino al resultado de la acción. Diríamos que no es causa el hacer, sino lo que hacemos, pues, lo que hacemos ya está marcado por una finalidad. Por lo mismo, lo que hacemos no es efecto, no es el resultado, sino que el efecto son las consecuencias de lo que hacemos. Por el contrario, cuando explicamos causal-naturalmente dejamos hacer las cosas, las contemplamos desde fuera, entonces causa y acción se identifican, pero a la causa no se le puede atribuir ninguna finalidad.
Así, frente a la acción causal-natural se desarrolla la acción teleológica. El problema que plantea ésta es inicialmente distinto al del movimiento. Ricoeur lo expresa así:
El problema consiste en saber si la relación entre la intención reflexionada y la acción es, a su vez, de naturaleza causal
Nuestro autor entiende que dar cuenta del carácter de dicha relación exige atender relativamente a la acción humana tanto a su explicación, lo que ha realizado Charles Taylor (The Explanation of Behavior), como a su formulación en una inferencia práctica a la manera de Von Wrigh, lo que supone atender a la comprensión de la acción. La primera, la explicación, tiene la forma de una ley que permite la formulación de un logical connection argument, según el cual toda explicación teleológica de la acción tiene como postulado explícito y necesario la finalidad perseguida por el agente. La segunda, la comprensión, exige que la acción sea interpretada como dotada de un significado (al igual que una palabra). La relación entre explicación y comprensión supone la mutua implicación de ambas, de forma que si la comprensión exige la intención, la explicación supone el significado, por ello se puede entender la acción teleológica dotada de un significado por perseguir una finalidad.
Ricoeur entiende siguiendo a Von Wright que si bien la explicación teleológica de la acción y su explicación causal-natural pueden coexistir, pues ambas tienen explanandum distintos, sin embargo, en el primer caso sólo existe respecto de lo hecho una mera observación, mientras que en el segundo hay realmente un hacer efectivo. Por ello, sólo la prosecución de un fin puede referirse al sujeto como un ser consciente, como un centro de responsabilidad
El supuesto de la acción teleológica de Ricoeur es que al hombre (genérico) y al individuo, les son imputables las consecuencias de su acción por ser una elaboración consciente suya, y esto es lo que constituye el fundamento de la ética.
En el polo opuesto, solidaria de la teoría de la evolución clásica, se halla la teoría de B. F. Skinner, que mantiene un punto de vista positivista iniciado por Owen y dado forma científica por Comte. Skinner sostiene que la acción humana es absolutamente semejante a la acción animal y, que tanto en una como en la otra, el individuo no constituye ningún centro de responsabilidad, pues, su acción depende exclusivamente de las contingencias de supervivencia que, como condiciones físicas, se han integrado en el comportamiento de la especie. El conjunto de estas contingencias es lo que se llama ambiente.
Sostener esta tesis supone comprender que el conocimiento no es un acto de percepción individual e instantánea, y que nuestra conducta tampoco es una respuesta inmediata a una percepción, sino que conocimiento y conducta dependen de un aprendizaje individual y colectivo de respuesta a las contingencias culturales, en suma, al ambiente. El núcleo principal de este aprendizaje se alcanza en el conocimiento y seguimiento de una regla, el único medio de evitar las contingencias y lograr una acción eficaz. Por otra parte, las respuestas al ambiente dependen principalmente de relaciones sentimentales, entre las que se cuenta como privilegiada el trato entre los hombres, por lo que es imposible entender la acción humana como una acción mecanizada.
El problema de la responsabilidad de la acción nace cuando se entiende que la acción humana se desarrolla teleológicamente.
Sin embargo, como todas las formas de conocimiento y conducta (incluida la filosofía y las leyes) son para este autor producto de un ambiente, no puede decirse, sin más que un hombre es moral, sino que obra moralmente, pues, si bien la moral depende de la prioridad biológica de su supervivencia, que es la que ha obligado al hombre a construir un ambiente moral, éste, una vez constituido, le obliga a comportarse moralmente si quiere sobrevivir.
Por lo mismo, el propósito humano no es prueba de la libertad de una mente creativa que promueva una novedad en el proceso de evolución, sino que realmente se haya inducido por la cultura, por el ambiente social en que el individuo vive, como condición de su supervivencia.
Lo anterior no significa que el propósito individual no pueda ser sentido por otro individuo, es decir que el individuo no tenga intenciones, que no intervenga en la cultura a la vez como controlador y controlado. Realmente, reconoce Skinner, se dan dos evoluciones: una biológica, la otra cultural
Pero, si puede decirse que el hombre produce su cultura, también puede decirse que es el producto de su cultura y, de estas dos relaciones, una inversa de la otra, prima la segunda, de forma que aún en el caso de que haya que reconocer que Lamark tenía razón, y que el esfuerzo personal de un individuo pudo cambiar su estructura genética, hay que reconocer siempre que tal esfuerzo se debe al ambiente. De igual forma, si un individuo actúa según unas intenciones, inscribiendo unas determinadas prácticas culturales, éstas son producto e incentivo de la sociedad y la cultura en la que vive, de su ambiente. Por ello, entiende Skinner que en ningún caso puede considerarse a un individuo responsable de una mutación, ni en la cultura ni en la especie, y esto incluso aunque él haya introducido la práctica que ha producido la mutación.
Estas afirmaciones llevan a este autor a definir la persona de forma contraria a la posición anterior. Esta entiende la persona como un individuo autónomo capaz de perseguir y lograr un fin con su acción, es decir, como un ser dotado de capacidades propias de percepción y evaluación de la realidad y de sus actos, por tanto, como un sujeto capaz de discriminar entre actos buenos y malos y capaz de mejorar sus acciones y la realidad. Estas capacidades constituyen al individuo como un sujeto responsable de sus acciones y con necesidad de ser premiado o castigado por ellas. Lo que caracteriza a la persona según esta posición es, por consiguiente, la responsabilidad.
Skinner, por el contrario caracteriza a la persona como un miembro de la especie cuya actividad se halla en función de contingencias evolutivas de supervivencia y, por tanto, determinada por la sociedad que el hombre ha construido y por el proceso evolutivo cultural que ha desarrollado. Dice así:
En la representación científica, una persona es un miembro de la especie modelada por contingencias evolutivas de supervivencia, desplegando procesos conductuales que lo someten al control del ambiente en el que vive, y también, en gran medida, al control del ambiente social que el mismo y millones de seres como él, han construido y mantenido a lo largo de la evolución de una cultura .
La conducta moral según Skinner se genera en la lucha por la vida, y en ella es imposible separar al individuo de la sociedad. El máximo interés del individuo y de la sociedad es el mismo: la vida, la supervivencia, y no hay defensa posible de la vida si no es en y por una sociedad. Si alguna responsabilidad existe es propia de la sociedad, no del individuo, podíamos decir, no existen agentes morales, sino ambiente moral.
Skinner coincide plenamente con los positivistas. El positivista ecuatoriano Belisario Quevedo se preguntaba, en su escrito titulado Sociología, política y moral de 1932, si somos morales porque somos sociales o somos sociales porque somos morales, y respondía diciendo: la ciencia responde que la sociabilidad es antecedente a la moral . Para ambos, por tanto, la lucha por la supervivencia es la que crea un mundo moral, y éste se identifica con la sociedad. El connatus, que decía Spinosa, la permanencia en el ser, es el fundamento de la acción humana individual y social.
Ahora bien, si nos preguntamos cuál es la base de la constitución de la conciencia moral no cabe la menor duda de que la respuesta es para estos pensadores: la imitación recíproca de acciones y normas entre los individuos de una sociedad que lleva a consolidar como normas de comportamiento aquellas que se consideran más efectivas. Con ello hacen coincidir conciencia moral y conciencia social. Sólo hay sociedad si existe una moral y sólo existe moral en una sociedad.
La conciencia moral se consolida en la lucha entre las imitaciones. Unas normas se olvidan rápidamente, otras perduran. Que una conducta se constituya en norma depende de la persistencia de la acción; de que la imitación sea la más general. Ese es, como señalaba Belisario Quevedo, el proceso de socialización, el que crea un mundo común con su lengua y sus costumbres. Este proceso es de todos y para todos y constituye el medio al que cada nuevo individuo tiene necesariamente que adaptarse si quiere sobrevivir. Belisario lo describe con las siguientes palabras:
Las experiencias de estas imitaciones van dejando tras de sí un cierto residuo común a todos los individuos y en cierta manera impersonal, pertenece a todos, es obra de todos, está en todos, y se impone a todos. Cada nueva generación nace en este medio social y tiene que adaptarse a las formas establecidas.
El espíritu objetivo, que diría Hegel, la sociedad, es el medio del espíritu individual, hasta el punto de poder decir que en su existencia cada individuo está siempre siguiendo los imperativos sociales. El principal de estos imperativos no supone ya la responsabilidad, sino la obligación. Las normas morales (los imperativos sociales) se constituyen en principios de autoridad cuya función es determinar la obligación de cada cual, las costumbres se institucionalizan. La obligación no es equivalente a responsabilidad. Esta se funda en la idea de que el ser humano es un ser libre, aquella en que existe una cadena causal universal de la que la acción humana forma parte. La libertad no entiende como principio de sociabilidad más que un principio de armonía: la coincidencia de las conciencias; la obligación prima como condición moral el principio de defensa de la vida.
En los últimos años del siglo XX se ha desarrollado una interesante teoría, la sociobiología, que viene a reforzar mucho más las tesis evolucionistas clásicas que hemos visto. Sin pretender extenderme excesivamente en el tema, ni siquiera considerarlo en profundidad es necesario, sin embargo, que nos detengamos un momento a considerar la aportación que ha supuesto para la ética. La sociobiología, desarrollada a partir de los escritos de Wilson, viene a sostener que toda acción animal y humana se funda en principios biológicos, por tanto, en principios naturales, y defenderán, también, un naturalismo ético. La diferencia fundamental que la sociobiología mantiene con la teoría evolutiva de Skinner es no considerar la cultura ni globalmente (como ambiente) ni como un producto independiente de los procesos biológicos, sino dependiente de ellos hasta el punto de afirmar que toda evolución cultural deriva siempre de condiciones biológicas. Todas las formas de comportamiento tienen un fundamento biológico bien en los genes (replicadores biológicos), bien en los memes (replicadores culturales), ambos se hallan en interrelación. Esta es su tesis fundamental, lo que permite a Esteban Sánchez al definir la sociobiología considerarla como:
(…) una Disciplina que estudia sistemáticamente las bases biológicas de las variadas formas de comportamiento social de todas las especies, incluida la humana .
Apoyándose en investigaciones biológicas y etológicas los sociobiólogos sostienen que no existe tanta diferencia como la teoría clásica pretende entre los comportamientos animales y humanos pues ni el ser humano se comporta normalmente según presupuestos racionales, sino que la razón es todo lo más algo deseable, sobre todo en ciertos momentos, ni el aprendizaje es totalmente ajeno al comportamiento animal. Lo mismo se nos dice relativamente a la conciencia, compañera de la razón, e incluso intentan demostrar sin género de duda que los comportamientos básicos: supervivencia, reproducción y egoismoaltruismo (para ellos este par va unido) son comunes a los animales y al hombre, tienen una base biológica, y que es a ésta, por tanto, a la que se debe toda suerte de cooperación entre los individuos que forman por ello una sociedad o grupo social.
Reconocen, sin embargo, que el proceder ético va ligado al desarrollo superior del cerebro y que el poco conocimiento actual de los procesos neurológicos y su desarrollo no permite pronunciarse abiertamente sobre la evolución ética. Pero, sostienen sin género de dudas que la ética tiene que fundarse en el comportamiento biológico, pues, los modelos éticos sobre el bien y el mal, racionalmente formulados, se realizan en función del estudio de las emociones básicas y la raíz de éstas es bioneurológica. Además, muestran claramente que lo mismo los genes que los memes se reproducen por el principio de la copia, lo que al tiempo que ser la base de la estabilidad cultural, permite entronizar como principio de la acción ética uno del mismo tipo que el de la acción ética uno del mismo tipo que el de la copia, es decir, la imitación, según el cual siempre triunfan las acciones que con vistas a conseguir un fin tienen mayor éxito. El principio de imitación, como principio ético, se decanta, por tanto, como propio de la acción estratégica.
Skinner sostiene que la acción humana es absolutamente semejante a la acción animal y.el individuo no constituye ningún centro de responsabilidad.
Contando con estos presupuestos como base, se ha desarrollado una ética en la que, sin embargo, se exige el principio de responsabilidad. Bien es verdad que los autores que así piensan K. Otto Apel y Jürgen Habermas, entienden que la responsabilidad sólo es socialmente determinable, pero al fijar los criterios según los cuales se entiende ésta priman el del compromiso, lo que supone no sólo entender, como Skinner y los positivistas que la responsabilidad es de la sociedad, sino sobre todo que la sociedad puede exigir responsabilidad a los individuos cuando entre ellos existen acuerdos de cooperación, pues, los individuos, comprometidos en la consecución de una finalidad, sólo son morales si se comportan solidariamente.
Estos últimos desarrollos permiten afirmar que la ética contemporánea esta reproduciendo como oposición la forma de los dos modelos griegos: el platónico y el aristotélico.
29.9.07
Conductas
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Frases de vida y enseñanzas
Dichos y frases conocidas
"Yo soy toro en mi rodeo y torazo en rodeo ajeno". José Hernández ("MartínFierro"
"La ley (la legislación) es como la tela de araña, atrapa a los bichoschicos y deja pasar a los grandes". ("Martín Fierro").-
"Son campanas de palo las razones de los pobres". ( "Martín Fierro").-
"El que no llora no mama y el que no afana es un gil". (Enrique SantosDiscépolo- "Cambalache").
"No avivés a los giles que después se te ponen en contra". (CarlosGardel).-
"Yo deseo que todos se ilustren con los sagrados libros que forman la esencia de los hombres libres". (José de San Martín).-
"Antes que un padre de la Patria prefiero ser un buen hijo de la Patria".(Manuel Belgrano).-
"La educación y el conocimiento son la base de la libertad". (ManuelBelgrano).-
"Que no se diga ya más que los ricos devoran a los pobres y que lajusticia es de los ricos". (Manuel Belgrano).
"Si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando el hombre se vence a sí mismo". (José de San Martín).-
"El enemigo es grande si se lo ve de rodillas". (José de San Martín).-
"Lindo es que el enemigo sea grande porque más se escuchará su caída".-
"Serás lo que debas ser sino no serás nada". (José de San Martín).
Aquí San Martín hace una paráfrasis de una frase de Lorenzo Ricci: "sint ut sunt,aut non sint" (sean como son o que no sean). Sin embargo aunque las palabras sean similares el significado es bastante diferente; Ricci refiriendose a los ritos chinos de los jesuítas vedados por el Papa dijo: "que sean lo que son o que no sean". San Martín con su frase indica: El deber humano es ser libre, sino se perece.
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Al Gore y "su" Cambio Climático
Las falsas soluciones que propone Gore no atienden para nada las causas de fondo del cambio climático, que surgen de relaciones económicas y geopolíticas que favorecen a minorías privilegiadas a costa del resto del mundo. Mejor aprendamos de muchos pueblos tradicionales e indígenas, quienes a cambio de nada y prácticamente sin recibir agradecimiento de nadie, lo dan todo en su lucha por detener la expansión de la extracción petrolera. Eso sí es proteger el ambiente.
El ex-candidato a la presidencia de Estados Unidos Al Gore, político tornado estrella de cine, viajó a Buenos Aires en mayo para dar otra de sus charlas ambientalistas. Tras el éxito de su documental "Una Verdad Inconveniente", Gore se ha convertido en toda una celebridad internacional y, para no pocos ecologistas, en nada menos que un héroe, alguien que no tiene miedo de estrujarle en la cara a los grandes intereses la realidad del calentamiento global y la urgencia de combatirlo.
Numerosos ambientalistas argentinos se expresaron sobre su visita, no para agradecerle sino para repudiarlo.
"Denunciamos a Al Gore como el nuevo colonizador y publicista del negocio global y a su película 'Una verdad incómoda', que desnuda verdades a medias para no incomodar a sus financistas: las petroleras, las semilleras y las automotrices", dice la Declaración de Gualeguaychú, firmada por sobre una docena de organizaciones argentinas que se congregaron en la provincia de Entre Ríos en abril para unas jornadas contra los monocultivos.
Es preciso puntualizar que Gore fue a Buenos Aires no para sermonear en general sobre el calentamiento global sino para apoyar específicamente una de sus propuestas: los agrocombustibles, también conocidos como biocombustibles o cultivos energéticos. Estaba participando en el primer Congreso Americano de Biocombustibles, un encuentro de políticos y empresarios con un precio de entrada de 500 dólares por persona.
El Grupo de Reflexión Rural (GRR), una de las organizaciones que participó del encuentro de Gualeguaychú, trató repetidas veces de contactar a Gore para comunicarle sus razones para oponerse a los agrocombustibles, pero sin obtener respuesta.
En un documento que lleva el seco título de "Nuestro Repudio a la Visita de Al Gore", el GRR declaró que "sus propuestas de reducción de consumo... no son serias ni tienen en cuenta la urgencia de cambiar sus estilos de vida radicalmente."
"Al Gore tampoco tiene en cuenta la realidad que muestra que la actual producción de los monocultivos de materia prima para agrocombustibles ya están precipitando la desertificación de las mejores tierras del planeta", continúa el comunicado. "Que esta producción, ahora mismo, antes de la entrada en vigor de las metas propuestas por los países que van a ser los consumidores masivos de los agrocombustibles, ya está expulsando a las poblaciones campesinas e indígenas de sus lugares dejando así las producciones de subsistencia y provisión local, sea por medio de las fumigaciones o directamente a manos de fuerzas policiales, militares o paramilitares locales."
Hace menos de un año varias organizaciones, incluyendo Oilwatch y la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Árboles, proclamaron que "los cultivos energéticos crecerán... a costa de nuestros ecosistemas naturales. La soya se proyecta como una de las principales fuentes para la producción de biodiesel, pero es un hecho que los monocultivos de soya son la principal causa de destrucción del bosque nativo en Argentina, del bosque húmedo tropical amazónico en Brasil y Bolivia, y de la Mata Atlántica en Brasil y Paraguay."
Pero Al Gore no se ha enterado de nada de esto. El sigue promoviendo por el mundo entero a los agrocombustibles como una alternativa energética sustentable.
Tal postura es incomprensible si uno no conoce el trasfondo de este individuo. ¿Quién es Al Gore? ¿Y qué hizo con su vida antes de hacer su famosa película?
El vicepresidente Gore
Entre 1993 y 2000, Gore fue vicepresidente de Estados Unidos, el hombre número dos de la administración Clinton. En su campaña electoral, el candidato presidencial Bill Clinton metió en su papeleta a Gore, entonces senador por el estado de Tenesí, para ganarse a los votantes ambientalistas, pues como gobernador del estado de Arkansas Clinton tuvo un récord ambiental repudiable. El sector ambientalista estuvo encantado con la idea de tener a Gore en la vicepresidencia pues ya para entonces él había pasado su carrera política alardeándose de luchador ecologista- había hecho todo un espectáculo de su comparecencia a la Cumbre de la Tierra en 1992 y su libro "Earth in the Balance" estaba dirigido al votante ambientalista.
Una vez en la vicepresidencia del país más contaminador del mundo, ¿Qué hizo para combatir el calentamiento global? Nada.
Para comenzar, la administración Clinton-Gore se negó a firmar el Protocolo de Kyoto, acuerdo internacional para reducir las emisiones de gases que causan el calentamiento del planeta. En su película, Gore no menciona esto y encima de eso tiene el atrevimiento de exhortarles a los políticos de su país que apoyen el Protocolo. Además en la película tiene la desfachatez de decir con mucho orgullo que él estuvo presente en Kyoto para la firma del acuerdo en diciembre de 1997.
En su defensa, una persona me dijo que el pobrecito era sólo el vicepresidente y no el presidente, que por lo tanto el asunto no estaba en sus manos, que no tenía la última palabra. Idénticos argumentos emplearon los acusados en el juicio de Nuremberg tras el fin de la segunda guerra mundial: "Yo no mandaba, yo sólo seguía órdenes". Nazis de alto rango como Goering seguramente se valieron de tales razonamientos. Imagínense un acusado en el escándalo de fraude de la compañía Enron explicándole al juez: "No fue mi culpa. No había nada que yo pudiera hacer. Yo sólo era el vicepresidente de la compañía." De la misma manera que tales argumentos son evasivas cobardes en el caso de oficiales nazis y criminales corporativos, también lo son en el caso de Gore.
No solamente Gore fue el hombre número dos en la administración Clinton, sino que fue explícitamente puesto a cargo de todos los asuntos ambientales, domésticos e internacionales. Así que difícilmente puede haber sido ajeno a la decisión de la administración de no firmar el Protocolo. El pudo haber dicho algo, pudo haber protestado públicamente.
Algunos han defendido esta inacción, señalando que el Congreso era entonces controlado por la ultraderecha republicana. La Constitución de Estados Unidos establece que la república entra a tratados internacionales sólo con la aprobación del Congreso. En las elecciones congresionales de 1994 los republicanos quedaron en control de la rama legislativa. Bajo el liderato del diputado Newt Gingrich, los republicanos emprendieron una agenda de destrucción, su objetivo era maniatar a la administración Clinton-Gore y obstruir todas y cada una de sus iniciativas. En julio de 1997 el Senado aprobó 95-0 la infame resolución Byrd-Hagel, la cual repudia el Protocolo de Kyoto. Se repitió lo ocurrido tras el fin de la primera guerra mundial, cuando el entonces presidente Woodrow Wilson quiso ingresar el país a la Sociedad de Naciones pero la oposición congresional se lo hizo imposible.
Al parecer entonces, Clinton y Gore estaban exonerados por su falta de acción. Pero cualquier persona con alguna familiaridad con la política como actividad humana sabe que existe algo llamado liderazgo. Esa es una cualidad que se resalta especialmente en momentos de adversidad extrema. Clinton pudo haber firmado una orden ejecutiva para meter el país en el Protocolo. La Constitución provee tal prerrogativa al presidente, aunque de forma limitada. Tal acción no sería sin precedente. Después de todo, presidentes republicanos han hecho eso con frecuencia pasmosa y por lo general se han salido con la suya. De haber firmado una orden ejecutiva, la administración por lo menos se hubiera ganado la confianza del sector ambientalista. Hubiera sido una batalla digna, pero el dúo Clinton-Gore ni siquiera trató. ¡Vaya liderazgo!
Los republicanos nunca han usado la oposición demócrata como excusa para no cumplir con su agenda, pero los demócratas están acostumbrados a usar la oposición republicana como excusa para romper sus promesas y traicionar sus compromisos.
Es ilustrativo contrastar esta actitud sumisa y resignada con la recia y viril batalla que Clinton y Gore emprendieron en 1993 para lograr la ratificación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC) a como diera lugar. Lucharon con diente y garra en contra de la oposición, que consistía de sectores progresistas, sindicalistas y ambientalistas, y legisladores de su propio partido. Gore estuvo a cargo de exterminar la oposición ambientalista, encomienda que aceptó gustosamente. Para apaciguar ese sector, propuso que el TLC incluyera un acuerdo paralelo que atendería cualquier daño ambiental directamente causado por el Tratado.
La gran mayoría de los grupos ambientales, incluyendo Sierra Club, Greenpeace y el movimiento de justicia ambiental, identificó el ofrecimiento como una trampa, como una medida insignificante que apenas haría mella contra el nefasto impacto ambiental que tendría el TLC. Sin embargo, siete grupos rompieron filas, aceptaron la oferta y se lanzaron de lleno a la campaña en pro del Tratado, desatando así un combate fraticida. Estos grupos, apodados "Los Siete Sinverguenzas" (The Shameful Seven), incluyeron a EDF, NRDC y World Wildlife Fund. Con su ayuda, Gore pudo argumentar que el movimiento ambientalista apoyaba el TLC, y que por lo tanto no sería malo para el ambiente.
Gore y Occidental
En "An Inconvenient Truth", Gore hace un sentido mea culpa porque su familia sembraba tabaco, producto que mató y sigue matando a miles de estadounidenses al año, incluyendo su hermana fumadora, que murió de cáncer del pulmón. Pero no dice nada de la lucrativa relación carnal de su familia con la petrolera Occidental.
Según la ONG investigadora Center for Public Integrity:
"Gore ha tenido una larga relación con Occidental Petroleum, que ha sido enormemente beneficiosa para la compañía. El fallecido jefe de Occidental, el controversial Armand Hammer, gustaba decir que tenía al padre de Gore, el senador Albert Gore, padre, "en mi bolsillo". Cuando Gore, padre, dejó el Senado en 1970, Hammer lo contrató por 500 mil dólares al año. En lo personal y en lo profesional el (entonces) vicepresidente se ha lucrado de Occidental. Hasta el día de hoy sigue obteniendo 20 mil dólares al año de un trato de tierras en Tenesí entre su padre y Hammer. El monto total (para el año 2000) es de sobre 300 mil dólares. La relación personal entre el Gore joven y Hammer fue muy cercana a través de la década de los 80, incluyendo viajes en el jet privado de Hammer y sus constantes contribuciones a las campañas electorales." (Tomado de "The Buying of the President 2000" por Charles Lewis y el Center for Public Integrity.)
Lewis y el CPI nos informan también que fue Gore quien le recomendó a Clinton que venda a Occidental 47 mil acres de yacimientos petroleros en Elk Hills, California. Fue la mayor privatización de terrenos públicos en la historia de Estados Unidos, una transacción que triplicó las reservas de Occidental en el país. El mismo día en que fue anunciada la venta, Gore estaba dando una charla acerca de lo terrible del calentamiento global.
Occidental también es acusada de genocidio contra el pueblo U' Wa en Colombia. En febrero de 2003 los líderes U'Wa declararon que el Plan Colombia facilitaba la invasión de petroleras como Occidental a sus tierras. Incidentalmente, pueblos indígenas como los U' Wa y los Huaorani de Ecuador, posiblemente han hecho más para combatir el calentamiento global al literalmente poner sus vidas en juego para detener la explotación petrolera, que todos los ambientalistas del mundo juntos. Pero sin embargo Gore no les da la más mínima palabra de reconocimiento, ni tampoco se les reconoce su lucha en las negociaciones del Protocolo de Kyoto.
La verdad acerca de Kyoto
Hablemos del famoso Protocolo. ¿Qué estipula este acuerdo? Contrario a lo que creen muchos ambientalistas, no compromete los países firmantes a recortes sustanciales en sus emisiones. Los firmantes se comprometen a reducirlas a un 5.2% debajo de los niveles emitidos en 1990 para el año 2008, a más tardar en 2012, una meta insignificante en comparación con lo que los expertos del clima dicen que se necesita para evitar una catástrofe planetaria. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, las emisiones globales deben ser reducidas a por lo menos 60% debajo de los niveles de 1990. Y hasta ese modesto 5.2% de reducciones quizás no se logre en el itinerario acordado debido a numerosos tecnicismos inscritos en el texto mismo del Protocolo.
Y como si esto no fuera deprimente, el autor inglés George Monbiot nos informa en su exhaustivamente documentado libro "Heat" que para evitar una catástrofe global sin precedentes es necesario que Estados Unidos, Canadá y Australia reduzcan sus emisiones en un 94% para el año 2030. Después de entonces será demasiado tarde. Dada esta realidad, no es posible que los ambientalistas apoyen el Protocolo de Kyoto sin a la vez sentir un poco de bochorno.
Si bien los gobiernos firmantes no tienen mucha motivación para reducir sus emisiones, sí tienen mucho entusiasmo para la compra y venta de derechos a contaminar la atmósfera. Estos derechos están codificados los mecanismos "flexibles" del Protocolo, que permiten a los contaminadores corporativos evadir sus obligaciones de reducir sus emisiones, mediante la compra y venta de sumideros de carbono, conocidos también como activos de carbono, o contrapesos o dispensas de carbono (offsets).
De eso es lo que hablaba Gore cuando los congresistas republicanos pretendieron ridiculizarlo al sacarle en cara que su estilo de vida requiere de la quema de grandes cantidades de combustible fósil, por ejemplo para sus numerosos viajes por avión. El respondió que el impacto ambiental de sus actividades es neutralizado mediante unos "offsets" de carbono que él compra. Pero esta opción de comprar indulgencias para redimirse uno de sus pecados de carbono tiene el repudio de ecologistas y la sociedad civil del mundo entero.
"El comerciar carbono no aportará a la protección del clima de la Tierra", dice la Declaración de Durban sobre el Comercio de Carbono. "Es una falsa solución que atrinchera y amplifica las inequidades sociales en muchas maneras."
La declaración fue publicada en 2004 por representantes de movimientos populares y entes no gubernamentales que se reunieron en Durban, Sudáfrica. Los firmantes incluyen organizaciones de Samoa, India y Brasil, la Red Ambiental Indígena, el grupo inglés Sinkswatch, y de Estados Unidos el Global Justice Ecology Project.
El documento señala que entre los jugadores del comercio de carbono figuran los culpables del calentamiento global, y denuncia que estas instituciones están usando la crisis ambiental que ellas mismas causaron como justificación para apropiarse de más recursos naturales. "Gobiernos, agencias que subvencionan créditos para exportadores, corporaciones e instituciones financieras internacionales continúan apoyando y financiando la exploración y extracción de combustible fósil y otras actividades que empeoran el calentamiento global, como la degradación y destrucción de bosques en una escala masiva, mientras que solamente dedican sumas irrisorias a la energía renovable."
"La distribución de dispensas de carbono constituye uno de los mayores proyectos para la creación y distribución regresiva de derechos de propiedad en la historia humana, si no el mayor ", plantea Larry Lohman, de la organización británica The Corner House.
En definitiva, las falsas soluciones que propone Gore no atienden para nada las causas de fondo del cambio climático, que surgen de relaciones económicas y geopolíticas que favorecen a minorías privilegiadas a costa del resto del mundo. No busquemos nada de individuos como él, que se hacen de lucrativas carreras predicando y moralizando. Mejor aprendamos de los U'Wa y los Huaorani, y de muchos otros pueblos tradicionales e indígenas, quienes a cambio de nada, sin tener un solo centavo, y prácticamente sin recibir agradecimiento de nadie, lo dan todo en su lucha por detener la expansión de la extracción petrolera. Eso sí es proteger el ambiente. http://www.ecoportal.net/
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Monte Grande y las campañas
Elecciones 2008Unos 50 vehículos acompañaron a Norma Fernández, candidata a intendente por el Frente Para la Victoria en Esteban Echeverría,en la denominada Caravana de la Victoria que recorrió las localidades de "EL Jagüel" y "Monte Grande".
La caravana contó con la concurrencia de un importante número de personas, impulsados por la esperanza de crear un Echeverría mejor.
El clima que se vivió fue de fiesta, podríamos hablar de la Caravana de la Alegría sin temor a equivocarnos. Llena de vida, de color, de esperanza, como hace mucho tiempo no se vive en el partido.
Norma Fernández comenzó el recorrido en Altos de Monte Grande (El Jagüel), con una gran aceptación del pueblo echeverriano, ya que contó con la compañía de más de 200 personas distribuidas en unos 50 vehículos.
"Ella - en referencia a Norma Fernández- es la única esperanza que tenemos para cambiar algo en el partido -de Esteban Echeverría- ", manifestó Alberto, un vecino, en uno de los descansos que tuvo la caravana.
El primer tramo abarcó unas 50 cuadras de "El Jagüel", mientras que el segundo tuvo lugar en la zona céntrica de Monte Grande. Y en ambos lugares, la Carava de la Victoria, encabezada por Norma Fernández, contó la total aceptación de los vecinos.
"Tengo mucha fe en Norma Fernández. Ella tiene que ayudarnos, estamos cansados de que nos mientan", expresó Olga, una vecina, haciendo referencia a los últimos intendentes que gobernaron a Esteban Echeverría.
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28.9.07
Líderes del mundo y de la vida
Mohandas Karamchand Gandhi
Líder nacionalista
"Las generaciones del porvenir apenas creerán que un hombre como éste caminó la tierra en carne y hueso." Albert Einstein Nació el 2 de octubre de 1869 en Porbandar (actual estado de Gujarat).
A la edad de 13 años se casó con Kasturba, una niña de su misma edad. El matrimonio fue arreglado por sus padres. Estudió derecho en el University College de Londres. Volvió a la India en 1891 y buscó trabajo como abogado en Bombay pero no tuvo éxito. En 1893 fue contratado por una firma india como asesor legal a sus oficinas de Durban. Allí vivió durante 20 años y visitó en numerosas ocasiones la prisión a causa de sus reivindicaciones. En 1896, tras ser atacado y apaleado por surafricanos blancos, comenzó a propagar la política de resistencia pasiva y de no cooperación con las autoridades surafricanas. Parte de la inspiración de esta política se encuentra en Liev Tolstoi (cuya influencia en Gandhi fue profunda). También reconoció la deuda que tenía con el escritor Henry David Thoreau, especialmente por su ensayo Desobediencia civil. Gandhi, no obstante, consideró los términos 'resistencia pasiva' y 'desobediencia civil' inadecuados para sus objetivos y acuñó otro término, satyagraha ('abrazo de la verdad', en sánscrito). Tras una gran labor en suráfrica al haber organizado un cuerpo de ambulancias para el Ejército británico, dirigir una sección de la Cruz Roja y haber fundado algunas cooperativas para la defensa de los derechos de los indios, regresó a la India. Tras la I Guerra Mundial, inició su movimiento de resistencia pasiva, que se extendió por toda la India al aprobarse las leyes de Rowlatt en 1919, a través de las cuales se daban a las autoridades coloniales británicas poderes de emergencia para hacer frente a las denominadas actividades subversivas. En 1920, al observar que el gobierno británico no establecía ninguna reforma, proclamó una campaña organizada de no cooperación. Todas las calles del país se paralizaron mediante sentadas de ciudadanos que, a pesar de a pesar de ser golpeados por la policía no se levantaron. En esta manifestación fue arrestado, aunque pronto recuperó la libertad. Gandhi llevó una vida de lo más humilde: no aceptó ninguna posesión terrenal, vestía como las clases más bajas y su alimentación se basaba en vegetales, zumos de fruta y leche de cabra. En el año 1921 el Congreso Nacional Indio, le otorgó autoridad ejecutiva plena. Se desarrollaron una serie de revueltas violentas contra Gran Bretaña, en las que reconoció el fracaso de su campaña de desobediencia civil, por lo que decidió acabar con ésta. Fue encarcelado de nuevo. Al recuperar su libertad en 1924, abandonó la vida política activa dedicándose únicamente a practicar unidad comunal. Pero no tardó mucho en volver a la lucha por la independencia. En 1930 movió a que la población no pagase impuestos, sobre todo el de la sal, que era muy elevado. De nuevo fue arrestado y puesto en libertad en 1931. Un año después trás crear una nueva campaña de desobediencia civil contra las autoridades británicas, fue arrestado dos veces, ayunando durante largos periodos en varias ocasiones. En 1934 decidió dejar la política, a la que regresaría en 1939 debido a que debía terminar la federación de los principados indios con el resto de la India. Como protesta realizó una huelga de hambre con la intención de conseguir que el dirigente del estado de Rajkot modificara su régimen autocrático. El gobierno colonial británico concedió las demandas. Al comienzo de la II Guerra Mundial, el Congreso Nacional Indio y Gandhi pidieron una declaración de intenciones respecto del conflicto y sus implicaciones respecto de la India. Como reacción a la respuesta británica, el partido decidió no apoyar a Gran Bretaña si no se le concedía la total independencia de la India. Gran Bretaña rechazó la propuesta. En 1944 el gobierno británico aceptó otorgar la independencia con la condición de que la Liga Musulmana y el Congreso Nacional Indio resolvieran sus diferencias. Gandhi en un principio no estuvo de acuerdo en que la India fue separada en dos, aunque llegó a la conclusión de que se alcanzaría la paz interna después de que se concedieran las demandas para la creación de un Estado musulmán. En 1947 Gran Bretaña concedió su independencia a la India, pero ésta y Pakistán se convirtieron en dos estados independientes. El 30 de enero de 1948 mientras se dirigía a su habitual rezo de la tarde, fue asesinado por Vinayak Nathura Godse, un miembro de un grupo extremista hindú.
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Sociedad y Cultura
Encontraron obras de Berni que iban a ser subastadas
Personal de Interpol halló “El desnudo de Nicole" y "La Dama de Rosa” cuando iban a ser subastadas en la Galería Arroyo de Buenos Aires. Las obras tenían una base de 150.000 dólares.
Personal de INTERPOL recuperó una obra del reconocido artista Antonio Berni que fue robada hace 24 años y que iba a ser subastadas en Buenos Aires.El desnudo de Nicole, un óleo hecho en París en 1928, y La Dama de Rosa, de tres décadas después son las obras que recuperaron luego de 24 años de ser robadas. Las obras iban a ser subastadas con una base de 150.000 dólares. José Antonio Berni, hijo del artista fallecido en 1981, supo anteayer por la mañana en su casa de Madrid que esas pinturas habían sido recuperadas. Las obras sustraídas del estudio de su padre en 1983 habían reaparecido. Las pinturas iban a ser subastadas en la Galería Arroyo así lo confirmó el hijo del reconocido pintor. En la causa intervino el juzgado de instrucción Nº 19. Por el momento se sabe que fue un hombre la localidad de San Isidro quine que presentó un recibo de compra con certificación notarial para certificar su propiedad sobre la obra desde un tiempo relativamente reciente.
Fuente: Inforegion.com.ar
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Sociedad
Discriminación
El 28,9% de los habitantes de la capital se sintieron alguna vez discriminados, cifra que en el Gran Buenos Aires asciende al 36,3% de su población, según el Mapa de Discriminación elaborado por el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI).
La estadística señala además que el 45,4% de los porteños presenció alguna vez una situación en la que otra persona fue discriminada, mientras que en el Conurbano bonaerense le sucedió al 56% de sus habitantes.
El informe refleja además que el 60,6% de los capitalinos no tomó ninguna medida ante el hecho sufrido o presenciado, mientras que esto mismo ocurrió con el 60,7% de los bonaerenses.
Según el estudio, las respuestas acerca de cómo caracterizan las reacciones de las personas que presenciaron una discriminación "son muy sintomáticas" respecto de lo que "aún falta en materia de lucha contra todo tipo de discriminación".
El 71,2% de los habitantes del Gran Buenos Aires y el 69,2 de los de capital reaccionaron "con indiferencia", mientras que el 15,5% de los bonaerenses y el 11,8 de los porteños reaccionaron "con comentarios reprobación aislados".
En tanto, sólo el 6,6% de los bonaerenses y el 3,9% de los porteños reaccionó "interviniendo directamente contra el discriminador", mientras que el 4% de los ciudadanos del conurbano bonaerense y el 3% de los capitalinos reaccionó "apoyando al discriminador".
En el orden de las percepciones, la gran mayoría de los encuestados -el 84% de los porteños y el 83,8% de los bonaerenses-consideraron que son "muchos o bastantes" los hechos discriminatorios en la Argentina.
En cuanto a las percepciones del grado de discriminación sufrido por diferentes sectores de la sociedad, lo encabezan "las personas pobres", según el 88,4% de los porteños y el 85,7% de los bonaerenses, seguidas por las "personas con sobrepeso", según el 87,7% de los capitalinos y el 82,6 % de los habitantes del Conurbano.
Otros sectores discriminados son "los portadores de enfermedades contagiosas", según el 82,3% de los porteños y los bonaerenses, seguidos por "las personas con discapacidad", según el 81,7 de los ciudadanos de la Ciudad de Buenos Aires y el 75,7 de los del Gran Buenos Aires.
En tanto, "las minorías sexuales" son discriminadas según el 79,2% de los porteños y el 71,9% de los bonaerenses, y "las minorías religiosas", según el 67% de los capitalinos y el 59,4 de los habitantes del Conurbano.
"Las personas mayores", según el 62% de los porteños y el 58,3 de los bonaerenses, seguidos por "los jóvenes", según 43,4% en Capital y el 38,7% en Gran Buenos Aires.
En tanto, son discriminadas "las mujeres", según el 50,3% de los porteños y el 43,1% de los bonaerenses, y "los niños", según el 32,6% de los ciudadanos capitalinos y el 29,1% de los del Conurbano.
Este mapa, que se realiza por primera vez desde la creación del organismo hace 10 años, se construye a partir de una encuesta cuantitativa que indaga en las experiencias, percepciones y representaciones de las diferentes formas de discriminación.
En diciembre pasado, el INADI encomendó a encuestadoras evaluar cuatro distritos: la Capital Federal, el Gran Buenos Aires, Entre Ríos y Tucumán. Actualmente están en proceso encuestas en las provincias de Córdoba, Mendoza, Corrientes, Chubut, Catamarca y Santa Fe.
(Télam).-
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Sociedad y Cultura
Memoria que necesitamos todos
Juan Carlos Marin
Publicado en Antroposmoderno el 11/09/07
Creo oportuno como piedra fundacional de este Centro, recordar a todos aquellos que lucharon antes, durante y después de los acontecimientos de setiembre de 1973. Aquellos que lo hicieron por lograr una creciente igualdad social en la conquista y defensa de una democracia para todos.
Memoria que necesitamos todosLes agradezco a todos la decisión de hacerme presente aquí, iniciando las actividades de este Centro de Estudios de la Memoria y los Derechos Humanos.Espero no defraudarlos.Creo oportuno como piedra fundacional de este Centro, recordar a todos aquellos que lucharon antes, durante y después de los acontecimientos de setiembre de 1973. Aquellos que lo hicieron por lograr una creciente igualdad social en la conquista y defensa de una democracia para todos. Fueron muchos. Para nosotros, aún lo siguen siendo. Los tenemos presentes a todos, en la complejidad y la diversidad de sus luchas. Deseamos compartirlos con todos los que de la necesidad de un conocimiento riguroso del pasado perfilan el arma de la crítica radical del presente.Que nadie se equivoque, no es la nostalgia de nuestro pasado la que nos convoca, es nuestra disconformidad con el presente la que nos ha reunido aquí en la tarea de construir y hacer presente la memoria.Necesitamos recordar para comprender y superar en el presente la aparente contradicción entre el ocaso de las ilusiones del pasado y la determinación de prolongar las luchas por lograr un presente más humano. Todos somos la resultante de nuestro pasado. Necesitamos comprender la raíz de nuestra diversidad y la determinación y legitimidad de nuestra disconformidad con el presente. La historia no se repite pero siempre nos alcanza en su resultante.La construcción de un conocimiento del pasado no es una tarea sencilla. Mucho menos aún cuando se trata de un pasado tan cercano, que casi coincide con lo inmediato. Las experiencias personales fundadas en el dolor no son buenas consejeras. Pertenezco a una generación que tuvo que hacerse y construirse en medio de inhumanos y formidables exterminios y convivir con ellos. Costaba admitirlo pero así era: la brutalidad nos rodeaba y había que comprenderla pero también enfrentarla para superarla y seguir viviendo. Pero ahora, reconozco con humildad y debo decirlo, que si bien el recuerdo del dolor y el sufrimiento es dignificante no es la mejor forma del conocimiento con que debemos construir nuestra memoria. Porque una memoria solo personal, fundada sólo en el recuerdo del dolor y el sufrimiento no alcanza, no es suficiente ayuda para enfrentar el conocimiento de todo lo aberrante que hemos vivido. Tal vez incluso sea al contrario: es posible que ante la más mínima amenaza de retorno de una situación semejante, el recuerdo del dolor y la actualización de nuestros sufrimientos nos aterroricen y nos lleven a desear firmemente el olvido de todo ello, a intentar fugarnos de lo inmediato y, con ello, sin saberlo, ampliar nuestra indefensión ante la amenaza de una reiteración del horror.Como ustedes saben, el recuerdo y la memoria dependen sobremanera del modo y del grado de nitidez de nuestro conocimiento actual acerca de esas experiencias.En otras palabras, asimilamos los golpes y los acomodamos en función de lo que ya sabemos acerca de ellos: nos sorprende, sin duda, cuando se producen, pero de inmediato los incorporamos, a veces para tranquilizarnos, a veces, como ahora, para hacer algo respecto de ellos. En ese sentido, el conocimiento de las condiciones y modos constitutivos de masacres como por las por ustedes sufridas, no nos es inmediatamente dado, no es un producto, una resultante directa a partir de nuestra experiencia de esas situaciones. Ni aún en nombre de la experiencia vivida de aquellos que la padecieron de manera inmediata y directa y lograron sobrevivir a su brutalidad. Porque antes de la masacre, cuyo recuerdo y exigencia de justicia nos convoca aquí, vivimos y oímos de muchas otras... Es decir, las asimilamos y acomodamos – las normalizamos- a dichas experiencias en función de nuestros sistemas de construcción y asimilación de conocimientos acerca de ese tipo de procesos.Me pregunto, en esos momentos dramáticos del pasado, ¿estábamos en condiciones de reconocer la amenaza que nos acechaba? ¿Nos habíamos preparado para ello?¿Conocíamos y sabíamos reconocer las condiciones en que se generan esas masacres? ¿Estábamos alertados?En verdad, podríamos comenzar a intentar responder a estos interrogantes instalándonos en lo que era, en esos momentos, nuestra historia más cercana y universalizada¿Nos era tan lejano el genocidio sucedido en Europa en la llamada segunda guerra mundial? Y también las referencias a los exterminios sucedidos en Yakarta, cuyas palabras fueron escritas en las paredes de las calles de Santiago mucho antes de septiembre del 73. ¿No constituían una advertencia nítida y clara acerca de la masacre que nos amenazaba?Acaso el proceso que en Alemania llevó finalmente al genocidio de judíos, ¿no había comenzado con el aniquilamiento previo de todos aquellos que luchaban por construir condiciones de vida más humanas e igualitarias para todos?Una sociedad que se funda crecientemente en la injusticia social, ¿no es acaso el territorio natural de las luchas sociales y políticas por lograr condiciones humanas para todos?Cuándo los que combaten por crear condiciones más humanas de vida, son aniquilados, ¿no se están creando acaso las condiciones de un próximo y generalizado exterminio de todos los que luchan por humanizar el orden social?Si no registramos esos procesos, si ellos no se constituyen y se integran como conocimiento acerca de la génesis de las masacres y los genocidios, nos estamos desarmando; y con ello, preparamos nuestra impotencia para reconocer una, al menos, de las condiciones de la próxima masacre.Vivir, convivir con y aceptar la injusticia social como una forma natural de vida es, tarde o temprano, crear las condiciones de una próxima catástrofe. Es una cuestión de responsabilidad. Por eso me atrevo a señalar que las masacres y los genocidios que se han producido en nuestros territorios y que residen en nuestra memoria también ocupan un espacio sustantivo en el complejo proceso social en el que se desenvuelven las luchas sociales libertarias.No constituyen necesariamente un efecto buscado por quienes ejercen y prolongan esas luchas libertarias. Pero así lo suelen entender quienes en nombre de la defensa del orden y de la obediencia debida combaten a esas luchas; ellos asumen el exterminio como el instrumento finalmente categórico del combate.Es en esa cultura genocida y en las condiciones sociales que la reproducen y buscan ampliarlas, en dónde debemos concentrar nuestra capacidad de observación y reflexión para orientar nuestra capacidad de investigar y conocer la génesis de esos procesos y sus modos de desenvolvimiento.Me solidarizo con ustedes en vuestro reclamo de construir un conocimiento fundante de una memoria que necesitamos para luchar hoy. Pero no quiero olvidar que la precondición de esa lucha por el conocimiento y la memoria, es nuestra más profunda solidaridad con la lucha de todos los desposeídos, estén donde estén. Una memoria activa nos exige no sólo reclamar justicia sino también saber más de todo esto... para no desarmarnos ante lo que no ha dejado de producir injusticias ni nos ha dejado de amenazar.Quiero hacer presente y recordarles a todos, la declaración que nos hicieran los participantes del XXII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología, realizada en Concepción/Chile en 1999,"los científicos sociales no pueden limitarse a la realización de un diagnóstico de sus sociedades, sin conocer y enfrentar las múltiples dimensiones en que se ejerce de manera inhumana y arbitraria el monopolio legal de la violencia en nuestro continente. Postulamos así la urgencia de colaborar en la construcción de un juicio moral que haga posible la ruptura con las formas de obediencia acrítica a la autoridad, haciendo observable y promoviendo la desobediencia debida a toda orden de inhumanidad."Este orden social, este, en el que vivimos, construye todos los días y durante todas sus horas victimarios potenciales. Con o sin uniformes, eso no es lo sustantivo. Lo sustantivo, del ordenamiento social dominante, es el mandato moral que logra instalar en cada uno de nuestros cuerpos una moral de la obediencia anticipada a ejercer el castigo. Lo instala en un proceso social normativo en muy diversas escalas de la vida social, de manera constante y lo hace de modo tal que no es evidente para la gran mayoría: normaliza la moral de la obediencia y el castigo como instrumento central de la reproducción de su ordenamiento social.Es una moral de la obediencia anticipada con que cuentan los poderes establecidos. Es, a su vez, una moral del ejercicio del castigo. Es una moral que actúa instantáneamente, no necesita reflexionar; ha sido construida con una sensibilidad de reflejos inmediatos, a obedecer y a castigar. Dos caras de una misma moneda de la normalización del autoritarismo social. Al mismo tiempo que construye la capacidad y la normalización del orden social, construye la capacidad de que todos sean gendarmes de ese orden social, con o sin uniformes.Actúa inmediatamente ante todo indicio de resistencia humana a la inhumanidad de nuestro orden social. Es un operador exitoso, cuya historia es más que milenaria, permanentemente actualizada en el desenvolvimiento evolutivo de todas las formaciones sociales que hemos conocido y que aún se fundan en el monopolio del ejercicio de la fuerza material.Debemos aprender a desarmar esa moral. Debemos conocer sus raíces y sus modos de irradiación en los cuerpos. Debemos estudiar e investigar de qué manera construir y difundir una moral de la desobediencia a toda orden de inhumanidad.Para ello, es imprescindible reconocer que sabemos poco y necesitamos saber más acerca de esos procesos y del modo en que se intentaron resolver, en el pasado, las contradicciones del orden social. Comprender que no podemos convocar y acudir a una memoria que ha demostrado ser indefensa en su capacidad de reconocimiento anticipatorio del desencadenamiento de una complejidad social cuya resultante ha sido una tragedia.Una memoria activa solo puede constituirse a partir de avanzar en la construcción de investigaciones que logren un conocimiento riguroso que nos ayuden a desentrañar cuáles fueron los procesos constitutivos que desencadenaron y originaron estas resultantes trágicas. Que también nos ayuden a comprender como operan hoy día sus efectos. Pues a nadie puede –ni debe- escapársele que, sin este conocimiento, corremos el riesgo de normalizar el pasado.Lo que sucedió aquí en Chile, no puede ni debe ser subsumido con relación a lo que ocurrió en gran parte del territorio latinoamericano en esas décadas. Sería caer en el campo de las analogías falsas por supuestas y aparentes semejanzas. Es verdad que en todos los casos tuvimos en común a muchos de nuestros victimarios extranjeros y eso nos puede llevar al error de creer que sucedió lo uno y lo mismo en cada uno de nuestros territorios. Pero las fuerzas victimarias que operaron del campo internacional lo hicieron en nuestras historias y estructuras sociales muy diversas preexistentes en nuestros países.Importante aclarar que no produjeron cuantitativa ni cualitativamente la misma identidad de victimas en cada uno de nuestros territorios ni la resultante de dichos procesos son comunes. Es imprescindible rescatar la identidad y la singularidad de cada uno de estos procesos vividos en el marco nacional pero que expresaron parte de un proceso internacional de enorme complejidad de mediados del siglo XX. Formaron parte del modo en que se resolvieron contradicciones inmanentes del proceso de crecimiento y expansión territorial de la formación social capitalista a escala mundial.Solo es cierto, con certeza, que en todos los casos, el carácter capitalista de nuestras sociedades crecieron cualitativamente en la instalación de nuevos modos y nuevas formas de relaciones sociales dominantes a partir del dominio que otorgó la indefensión ciudadana que crearon. En la actualidad el costo de esas resoluciones de las contradicciones inmanentes aún las estamos pagando.Espero que la decisión de todos ustedes de crear este Centro nos dé no solo la alegría de encontrarnos en tareas semejantes sino también la certidumbre de contar en breve con la fuerza de un conocimiento acerca de lo sucedido en Chile, con el cual puedan pertrecharse todos los que luchan hoy, por el ejercicio de una moral justiciera y libertaria de los derechos humanos. Deseo y espero que logremos avanzar de manera solidaria con la fuerza de la razón que nos une, en nuestra convicción, de que el uso de la violencia en cualquiera de sus formas es inhumana para quien la recibe e irreversiblemente destructiva de la humanidad de quien la ejerce. Que quienes trabajen en esta empresa de la Memoria y los Derechos humanos puedan instalar con claridad la importancia de no caer en la trampa de la espiral de la guerra. Ayudar a que se comprenda que el uso de la fuerza moral es -en realidad- la única forma de acción que tiene la capacidad de transformar la inhumanidad de las condiciones materiales y sociales. Que se comprenda que la capacidad de construir esa fuerza moral se funda en la radicalidad posible de avanzar en la construcción del conocimiento de las condiciones que reproducen incesantemente a esta inhumanidad. Que el uso reflexivo -colectivamente realizado- de ese conocimiento es el que genera la posibilidad de encontrar las acciones con capacidad estratégica de construir y usar la fuerza material de una moral capaz de colaborar incesantemente en la humanización de nuestra especie.Por último, quiero terminar, recordando a dos grandes luchadores en la historia de nuestra humanidad, en primer lugar, recordando con sus palabras a quién nos anticipó y advirtió acerca de la fuerza material de esta dimensión moral de la realidad social que nunca debiéramos olvidar,"Cierto es que el arma de la crítica no puede suplir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que ser derrotado por el poder material, pero también la teoría se convierte en poder material cuando prende en las masas. Y la teoría puede prender en las masas a condición de que argumente y demuestre ad hominen, para lo cual tiene que hacerse una crítica radical. Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo."(Marx, K, 1834/44). ?Y ahora sí, finalmente y para evitar malentendidos acerca de mis determinaciones y convicciones que espero poder compartir con ustedes, decirles y hacerles presente las palabras –que también hago mías- de un gran luchador como lo fue Mahatma Gandhi, quien siempre luchó con la fuerza de sus razones y la fuerza de esas razones en la presencia de las masas, nos dijo Gandhi,?"No tengo ningún reparo en decir que, cuando sólo es posible elegir entre la cobardía y la violencia, hay que decidirse por la solución violenta (...) Preferiría mil veces correr el peligro de recurrir a la violencia antes que ver cómo castran a una raza" (MKG) ?Espero no haberlos defraudado, gracias,
Juan Carlos Marín
Septiembre 11 de 2007
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Cultura
Los milongueros
Son todos setentones. A todos les cubre la cabeza el zorro plateado. El de algunos de ellos, además, está quedando pelado. Blanco y pelado. Quien más, quien menos tiene una pancita hecha a base de mucho vino tinto e infinitas empanadas.
Alguno, como Daniel García, el “Flaco Dani”, conserva la silueta de sus años mozos, luce sacos y trajes de gran corte y se da el lujo de peinarse, a lo Cary Grant, una cabellera que la tintura hace rubiona, pero que conserva íntegra y saludable.
Otro, como Julio, un elegante y señorial anciano con pinta de abogado radical, ha perdido el pelo que se ha encanecido junto con el bigote, pero no ha permitido que la gula se lleve la prestancia. Sus oscuros trajes cruzados, su camisa blanca sin una arruga, su sobria corbata, parecen adaptarse como una piel a su reservada elegancia.
Está Tito Roca, eternamente joven, aunque de anteojos y una incipiente calvicie, cantor de fiestas y cumpleaños de amigos.
También integra la fila un hombre que se parece a Jack Palance en su vejez. Vivió gran parte de su vida en el Dock Sur, conoce todos los oficios de la vida rea, estuvo a bordo como marinero mercante, cuenta historias increíbles sobre su paso por Ciudad del Cabo, Bangkok y Hong Kong. Su sobrenombre es El Tigre y nadie conoce su nombre verdadero. A mí me lo dijo una noche. Pero no soy ningún buchón.
También el Teté Rusconi está en la fila. Disfruta orgullosamente de su panza y sobrelleva con estoicismo su disnea. No le preocupa la elegancia cajetilla y cuentan que deslumbró a Pina Bausch que lo lleva a Kuppertal para que comparta el secreto de sus giros en la pista con los bailarines de su compañía.
Y hay varios más. Los ha llamado a la pista de Porteño y Bailarín, la milonga céntrica de los martes, otro hombre como ellos. Es de mediana estatura. Con unos pocos kilos demás luce un traje de fino tropical azul noche. Camisa blanca y corbata de seda completan un atuendo al que no le falta una elegante traba de oro en la corbata, puesta exactamente a la altura del botón del centro de la chaqueta, el que se prende, para que no se vea sino un fugaz brillo, cuando la lleva cerrada. El zarzo en la mano izquierda forma parte de su linda pinta de muchacho de barrio que se fue para el centro. Es cuando habla que aparece “algo en vos que grita Chiclana”. Los giros de su conversación se remontan a suburbios de la década del cincuenta, a un modo entre respetuoso y plebeyo que revela su origen. Se llama Ricardo Maceiras y en la milonga se lo conoce como el Pibe Sarandí.
La noche de hoy es en su homenaje y él ha preferido compartirlo con los amigos que desde la adolescencia lo acompañan en las noches porteñas. Los ha ido llamando uno a uno.
Todos ellos llevan en sus rostros las huellas de una vida en la que han sobrado las experiencias. Puestos ahí, en fila, mirando al público, se asemejan más a una rueda de reconocimiento en sede policial que a un grupo de homenajeados. Dan la impresión que esa noche, por alguna razón burocrática, el comisario de la seccional dio la consabida orden: “Detengan a los sospechosos de siempre”.
Son los milongueros
Nacieron en los barrios suburbanos de una Buenos Aires mucho más estirada y pagada de sí misma que la de hoy, justamente devaluada por piqueteros, cartoneros y descamisados de toda índole. Son de la época cuando venir al centro significaba poder ponerse un traje y un sombrero, una camisa que no tuviera los puños deshilachados, una corbata decente y un par de tarros rigurosamente lustrados.
A los trece años, cuando el rito de iniciación viril de entonces, “ponerse los largos”, los convertía en aprendices de hombres, los amigos mayores los llevaban a la milonga.
No había en esa época clases de tango en algún Centro Cultural. La idea misma del centro cultural les hubiera resultado maricona.
Iban a lugares que se llamaban Rincón de Luna, Mi Ranchito o el Palmereñito, donde dos por tres caía la cana en un procedimiento de rutina.
Si vivían en el Dock Sur acudían al Salón Social Yugoslavo o al Salón Caboverdiano, el de los pocos negros que quedaron después que la guerra de la Independencia, la del Paraguay y la fiebre amarilla terminaron de llevarse a los que trabajaban en las casas de familia.
Y ahí, a los trece o catorce años tenían que mirar a los que bailaban para descubrir el arcano de esa danza cuyo dominio les prometía el dominio del mundo. Después, en el barrio, con los muchachos de la esquina practicaban. Los primerizos hacían de mujer y los mayores intentaban nuevos pasos, giros y dibujos.
Cuando a los veinte obtenían la inmensa libreta de enrolamiento, la papeleta como la llamaban los viejos que todavía recordaban las elecciones a punta de pistola en el atrio de una iglesia, aquel mamotreto marrón que contenía, además de los datos personales del portador, los símbolos patrios y la versión completa del Himno Nacional Argentino, obtenían un nuevo símbolo de su reciente estado: la llave de la puerta de casa y, con ella, el derecho a volver a la hora que quisieran.
Entonces, los sábados, con los pantalones bien planchados, se mandaban hasta los Bomberos Voluntarios de Echenagucía, milonga debute, donde se cuidaban de no mostrar la hilacha.A los veinte ya habían aprendido a bailar. Entonces el mundo se les abría a las famosas milongas del centro, donde había minas que tenían su propio departamento. El sueño de pasar la noche con alguna de aquellas rubias, soñadas mil noches en la pieza del convoy, solía realizarse de cuando en cuando, como premio a su pinta juvenil y al arte increíble de sus pies.
Son los milongueros
Una madrugada decidieron que esa sería su vida. Toda otra aspiración humana, toda otra forma de realización se había consumido porque lo único que los mantenía vivos era ese insomnio bailado noche tras noche. Siempre habría algún trabajito para pucherear. Si era dentro de la ley, no digo mejor, pero, por lo menos, más tranquilo.
Y se hicieron adultos siguiendo a Di Sarli, a Caló, a D’Arienzo o a Pugliese. Y todos ellos se hicieron feligreses de un Buda alcohólico y bueno, Pichuco, el ejemplo de la amistad nocturna, de la hermandad del whiski y un poco de aquella cocaína de entonces, sin cortes ni pasta base.Un día o, como dijo el Pibe Sarandí, un año, 1955, ese mundo desapareció. No el del whiski, la blanca y la mala vida. Ese siguió y creció. El mundo del tango, de las grandes orquestas, de las milongas de barrio y de los grandes salones del centro comenzaba a morirse junto con la Ciudad Infantil, el Pulqui y los Planes Quinquenales.
Son los milongueros
Cuando las grandes grabadoras comenzaron a llenar los surcos de los 33 y los 45 con material norteamericano, el tango inició su retirada. Se refugió en oscuros clubes barriales, en sótanos mal ventilados. Las orquestas fueron reemplazadas por grabaciones de aquellos éxitos populares. Y ahí estaban estos juramentados que ya nada podían hacer sino seguir bailando, noche tras noche, cada vez menos y, como siempre ocurre en la entropía, cada vez más cerrados sobre sí mismos.Pero no aflojaron. Ninguna otra preocupación fue más importante para ellos que continuar ese culto al que fueron introducidos en su pubertad, como a un Jehová de suburbio. Sobrevivieron con laburos de mala muerte. Alguno de ellos seguramente tocó el piano en alguna comisaría, o se pasó unos meses con la comida pagada por el Estado.
Leyendo la historia me he encontrado, en la Francia de 1830, en la Italia de 1870, en la Alemania de la misma época y hasta en la Argentina de 1945, con personajes que habían tenido una destacada actuación veinte o treinta años atrás. Y que la bajamar de la historia los había mantenido ocultos, lejos de los primeros planos, hasta que un despertar popular, un levantamiento, una revolución los saca de la oscuridad y el anonimato.
Algo así les pasó a los milongueros
Refugiados en su fervor tanguero, marginados de los grandes medios, de los grandes salones y hasta de su propio barrio, aguantaron la mala racha. Continuaron bailando con las mismas viejas amigas los mismos viejos tangos de sus años mozos.
Y un día se abrieron, milagrosamente, las puertas del cielo.
Empezaron a encontrarse con pibes jóvenes que querían saber el secreto. Alguno viajó a París o a Nueva York. Y con tenacidad descubrió que la tradición de esa música, la más universal que creamos los argentinos, no había muerto. Que había gringas y gringos –los argentinos llamamos de esa manera a todos los que no son argentinos, como los griegos llamaban bárbaros a quienes no habían nacido en Hellas- que querían conocer esa danza, una de las últimas en las que el contacto físico entre un hombre y una mujer era la base de una acuerdo de tres minutos.
Los milongueros habían mantenido encendido el fuego de los dioses durante veinte o treinta años. El mundo y hasta su propio barrio quería bailar esa danza de la que todos volvían a hablar. Los bailarines de Rincón de Luna y Mi Ranchito estaban allí para que el mundo bailase al compás de viejas orquestas, de gastados discos de pasta que sólo existían en las colecciones de algunos maniáticos.
Estos hombres que están en la pista de Porteño y Bailarín, convocados por el Pibe Sarandí, son algunos de los que permitieron que el mundo vuelva a bailar el tango, que una nueva generación de bailarines milongueros haya cruzado sus saberes con la técnica de la danza académica y hoy se baile en Argentina y en el mundo el mejor tango de todos los tiempos.
Son setentones que viajan a Europa y a Estados Unidos. Nunca apostaron a ganar y hoy cobran en dólares y en euros. Sus nombres circulan en la internet y la vida les ha dado un changüí que nunca pidieron.
Ahí, en fila, representando a todos sus pares, reyes de la milonga, aplaudidos por muchachas de todas las latitudes, con esas caras de haber conocido todo, los milongueros son el desafío al olvido y la muerte.
Buenos Aires, 30 de agosto de 2007
Julio Fernandes Baraibar
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Carrió y Bosque encabezaron un acto en Monte Grande
La candidata a presidente por la Coalición Cívica, Elisa Carrió, encabezó ayer en Monte Grande el acto con el que esa fuerza oficializó la candidatura a intendente de Esteban Echeverría del concejal del Ari Unidad Comunal, Jorge Bosque, y aseveró que "si en el país hay pobreza es porque existe corrupción".Unos minutos después de las 18:00, la dirigente nacional ingresó con su comitiva al edificio de la Cámara de Comercio de esa ciudad, ubicada en la calle Robertson 147, en donde unas 150 personas la esperaban.Entre la concurrencia se encontraban el candidato a vicepresidente que acompañará a Carrió, Rubén Giustiniani, la postulante a gobernadora por la Coalición Cívica, Margarita Stolbizer, y su compañero de fórmula, el senador provincial de la UCR Jaime Linares.“Yo le quiero contar a Lilita quiénes somos los vecinalistas. Somos gente común, de pueblo. Muchas veces desencantados de los partidos nacionales y por eso decidimos recurrir a las expresiones locales. Un lugar de políticas honestas”, indicó Bosque al abrir la charla con su discurso y agregó: “En este camino hace cuatro años conformamos el Movimiento Provincial Vecinalista. Estamos muchos en este camino buscando generar una propuesta de unidad, un camino auténtico que no renuncia a sus banderas al mejor postor”. El edil explicó que por esos principios que había señalado, desde su espacio decidieron sumarse a la Coalición Cívica y elogió la militancia de la dirigente.“Somos la expresión del vecinalismo que resiste. Que no se fue detrás de la billetera de (el presidente Néstor) Kirchner, del ministro del Interior (Aníbal) Fernández. Voy a ser un intendente que tendrá presencia en los problemas de la gente. Desgraciadamente esta gestión está muy desgastada y sin conducción”, enfatizó.Indicó, por otro lado, que uno de sus principales objetivos será dotar al municipio de transparencia. “Vamos a hacer que los vecinos participen y publicaremos por Internet todas las contrataciones, todas las habilitaciones y los expedientes municipales. Queremos poner en práctica una frase que hace mucho tiempo resuena en el distrito. Transparencia, cuentas claras y honestidad”, explicó.Mientras al lugar llegaban más seguidores de Carrió, le tocó el turno de hablar a Stolbizer. “Para nosotros es muy importante contar con este apoyo y en especial por la importancia que los movimientos vecinalistas le dan a las gestiones municipales”, afirmó la candidata y agregó: “En el contrato moral del que tanto habla Lilita es importante que los valores de los dirigentes se mantengan. Cuando los vecinos ven que los funcionarios siguen concurriendo a los mismos lugares haciendo las mismas compras esto funciona. Esas son cuestiones que se reivindican desde este espacio”.Luego de la dirigente radical tomó la palabra Carrió quien entre medio de los aplausos y de las luces de las cámaras fotográficas empezó a agradecer a uno por uno de los dirigentes que la acercaron a Echeverría.“Tenemos que tener una gran fe en el resultado que podremos obtener en la Provincia. No hay que recorrer los cascos urbanos donde están las clases medias sino que hay que ingresar a la villas. Hay muchas personas que nos quieren votar”, enfatizó la ex diputada nacional.Cuestionó, en este sentido, la política económica que el Gobierno nacional implementó en estos cuatro años de gestión y aseveró que en el país no existió una correcta distribución de la riqueza y un fortalecimiento de las instituciones republicanas. “La pobreza es la otra cara de la corrupción. Si hay pobres en un país es porque hay corrupción”, sentenció.Carrió explicó, por otro lado, parte del plan de gobierno que desplegaría si logra triunfar en los comicios de octubre. “Vamos a implementar algo que es totalmente revolucionario e igualitario a la vez. Se trata del Ingreso Ciudadano a la Niñez. Esto consistirá en que cada madre, con o sin trabajo, recibirá un ingreso por cada hijo que oscilará entre los 120 y 150 pesos por mes y se les dará sean pobres o ricos”, indicó.“¿Cómo lo vamos a sostener?. Fácil. Cambiando los actuales planes sociales que hoy contribuyen con el clientelismo político. Cada persona podrá cobrar presentando la partida de nacimiento y el DNI sin los punteros intermediarios. Y si eso no es suficiente destinaremos los recursos con los que hoy cuenta la Nación y que son destinados a la corrupción”, aclaró.Con estas breves intervenciones de los referentes que asistieron al lanzamiento de Bosque, el acto terminó a 30 minutos de haberse iniciado y la candidata presidencial se retiró lentamente, mientras los concurrentes la saludaban.
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Movimientos Sociales en América Latina II
EL POPULISMO Y LAS LUCHAS NACIONAL-DEMOCRATICAS
El conjunto de movimientos sociales que surgen a lo largo de las primeras décadas del siglo XX, con base cultural propia, con proyectos propios, van a tener la oportunidad de aproximarse al poder en los años 30 y 40 con la formación de los gobiernos populares y populistas.
Estos gobiernos buscan apoyarse en esas bases populares y estructurar ese movimiento en el contexto de una gran lucha nacional democrática, integrando todas esas fuerzas sociales y culturales dentro de un movimiento de contenido nacional democrático que va solidarizarse con los movimientos anticoloniales afro-asiáticos después de la segunda Guerra Mundial, pero que ya había incorporado muchos puntos comunes dentro de los movimientos antiimperialistas de los años 20 hasta la Segunda Guerra Mundial. Los comunistas consiguieron colocar estos diversos movimientos dentro de una misma lógica nacional democrática en la medida en que avanzaba la lucha anticolonialista.
Después de la Primera Guerra Mundial, en la medida en que se van constituyendo gobiernos más próximos a estos movimientos, estos se van articulando más con los Estados nacionales. Un ejemplo claro de este proceso es el caso mexicano, que ya en los años 20 nos nmuestra como los movimientos campesinos y obreros se articulan al PRI (Partido de la Revolución Institucional), y al gobierno de la revolución mexicana.
La base social no son ya los inmigrantes, sino los obreros urbanos del proceso de industrialización de los años 20, este movimiento obrero va a tender hacia la ruptura con el movimiento anterior. En algunos lugares, como en el caso de Argentina, donde se presentará de manera más clara un cierto rechazo al antiguo movimiento obrero radical por parte del nuevo proletariado de origen campesino, migrante rural sin ideología. Este nuevo obrero va a aproximarse mucho más de los dirigentes del proceso de industrialización dando lugar a los llamados movimientos populistas: el peronismo en Argentina, el varguismo en Brasil, el propio caso mexicano, a pesar del carácter más radical del cardenismo, que se apoya en antecedentes más sólidos en base a la revolución mexicana. Pero el cardenismo es, en cierta forma, una expresión de la vinculación entre movimiento campesino y movimiento obrero y otros movimientos sociales, como el estudiantil, con los objetivos nacional democráticos. Durante los años 40 se empieza a consolidar el fenómeno del populismo. En el caso de Chile, durante el gobierno del Frente Popular, que era compuesto abiertamente por partidos de izquierda: el Partido Socialista, el Partido Radical de origen más democrático y los comunistas.
En esta fase el Partido Socialista chileno consigue absorber gran parte del movimiento obrero joven chileno y se aproxima a los comunistas. La unidad entre socialistas y comunistas se va a colocar sólo en los años 50, en un momento crucial en 1952, con la primera candidatura de Allende. En esta nueva fase se perfila también el movimiento revolucionario boliviano, que va a hacer converger los mineros y los campesinos en la lucha por la reforma agraria, la nacionalización de las minas, la formación de una democracia radical de masas. Todo esto fue posible a pesar de la desconfianza entre ambas partes. Los mineros siempre pensaron en una reforma agraria más basada en la propiedad colectiva de la tierra , mientras que los campesinos defendían la pequeña propiedad rural, y esto provocó diferencias que dividieron el movimiento de la revolución. Históricamente, en la década del 60 produjo una contra-revolución basada en el movimiento campesino e indígena, contra los mineros, que también se apoyaron en los obreros urbanos, produciéndose una ruptura entre la llamada alianza obrero-campesina. En el caso mexicano, campesinos y obreros continuaron básicamente dentro de la revolución mexicana, gran parte de la tierra fue colectivizada de forma que el movimiento campesino se mantuvo en una perspectiva relativamente socialista, a pesar de que el indigenismo mexicano procuró resaltar siempre los peligros de esa concepción colectivista considerada ineficiente, burocrática y autoritaria.
De esta manera, se definía el perfil nacional democrático como formador de la nueva clase obrera. Dependiendo de la capacidad de comunistas y socialistas de adoctrinarla en una perspectiva socialista, se hacía posible articular la cuestión nacional y el antiimperialismo que motivaban las luchas nacionales en el continente bajo la dominación del capitaismo norteamericano en expansión en el mundo, hasta convertirse en el centro hegemónico del sistema mundial después de la Segunda Guerra Mundial. La Alianza entre la Unión Soviética y los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial, se prolonga hasta 1947 cuando la política de la Guerra Fria transforma los anteriores aliados en enemigos, a partir de este momento EE.UU. es transformado por los comunistas en enemigo de los trabajadores, mientras los servicios de inteligencia norteamericanos trabajan para romper las alianzas entre comunistas, socialistas y social cristianos que se habían implantado durante la Segunda Guerra Mundial. Al ponerse en evidencia el carácter imperialista de la política estadounidense que se había olvidado durante la Alianza Democrática antifascista, empieza a desarrollarse un nuevo frente antiimperialista que encuentra su punto más alto en Brasil a fines de los años 50, después del suicidio de Getulio Vargas amenazado de "impeachment" y en el gobierno Kubistchek-João Goulart. En este perído los comunistas, colocados en la ilegalidad en 1947, después de solo 2 años acción política legal, vuelven a hacerse semi-legales durante los primero 4 años de la década del 60, particularmente durante el gobierno de João Goulart, entre 1961 y 1964. En este momento la tesis de la unidad entre la burguesía nacional y el movimiento popular obrero-campesino-estudiantil se convirtió en un principio estratégico fundamental. Esta concepción ha sido sin embargo derrotada por los golpes de Estado, como el de 1964 en Brasil, el de Onganía en Argentina (1966), y nuevas experiencias militaristas como la de Hugo Banzer en Bolivia.
En esta misma época surgía una nueva realidad estratégica en América Latina. La declaración de Cuba como una República Socialista en 1962, en respuesta a la invasión de Bahía Cochino, introdujo en la región la cuestión del socialismocomo forma inmediata de transición hacia un nuevo régimen económico-social colectivista. Esta nueva experiencia pasó a influir sectores significativos de las fuerzas políticas de izquierda alcanzando su expresión más elaborada en el programa socialista de la Unidad Popular en Chile. Entre 1970 y 1973 se intentó, en este país, una experiencia absolutamente insólita: realizar una transición hacia un régimen de produccion socialista en condiciones de legalidad democrática. Esta experiencia introdujo una nueva dimensión en el movimiento obrero de la región y de todo el mundo.
La viloencia de la represión de los gobiernos militares impuesta en Chile y en otros países contrastaba con la experiencia de un gobierno militar nacional-democrático en Perú, iniciado en 1968 por Velasco Alvarado. El regreso de los peronistas a la legalidad en Argentina y su victoria aplastante en las elecciones de 1972 había generado pánico en las clases dominantes y en los centros de poder imperialista. Era el desastre total si se consideraba la eminente derrota de Estados Unidos en Vietnam. Más que nunca la represión y el terror estatal se desarrollaron hasta sus formas más radicales. No hay duda que el terror fascista inaugurado por Pinochet y profundizado por los golpistas argentinos llevó hasta el paroxismo la represión en la región.
A pesar de las huelgas de masas de los trabajadores de las grandes empresas agrícolas exportadoras - que sostuvieron a Sandino o impusieron la huelga de masas en El Salvador el movimiento campesino solo vino a alcanzar una victoria significativa durante la revolución en Guatemala con Arbenz en 1952 y particularmente en la revolución boliviana cuando las milicias campesinas y mineras tomaron la dirección del país. En la década de los 50 se iniciaron las Ligas Campesinas lideradas por Francisco Julião en Brasil. En los años 60 la estrategia anti-insurreccional comandada por los militares estadounidenses absorbió finalmente la propuesta de una reforma agraria ordenada que se aplicó sobre todo en el Chile demócrata-cristiano bajo la presidencia de Eduardo Frei. Esta reforma agraria se hizo más radical, completa y profunda en los años 1970-73 bajo el gobierno de la Unidad Popular, teniendo como presidente Salvador Allende.
A lo largo de todos estos años, la reivindicación por la tierra estuvo en el centro de las luchas populares y de la alianza obrero campesina, con fuerte apoyo estudiantil y de sectores de la clase media urbana. Estas reivindicaciones llegaron hasta la Revolución Sandinista en Nicaragua. Se puede decir, sin embargo, que en las décadas de los 80 y los 90 el fuerte controlde las multinacionales sobre la producción agrícola en vastas regiones del continente cambió dramáticamente el sentido de la lucha campesina. Entre 1960 y 1990 se completó un proceso de emigración del campo a la ciudad que expulsó definitivamente vastas capas de pequeños propietarios agrícolas y consolidó la gran y mediana empresa agroindustrial, articuladas con las transnacionales agrícolas o manufactureras de productos agrícolas. Se desarrolla la figura del asalariado agrícola estacional y surge un nuevo movimiento campesino de carácter sindical, con pequeña presión sobre la tierra.
El caso brasileño es paradigmático: los "boias frías" (así llamados por la comida fría que llevan para sus precarias refecciones en un espacio agrícola ultra especializado y mecanizado) inundan las zonas rurales y solamente en la década del 80 resurge una demanda por tierra en la medida que aumenta el desempleo en las zonas rurales y pequeñas ciudades, generando una población desempleada que busca retornar a la tierra. De ahí surge el Movimiento de los Sin Tierra (MST) que presiona por una reforma agraria más ágil pero no cuestiona la legislación de tierras del país que dispone la compra de las tierras no cultivadas a precio de mercado para distribuir entre los campesinos sin tierra. La fuerza del MST no deriva tanto de la radicalidad de su demanda por la tierra sino de sus métodos de ocupación de la misma para forzar la reforma agraria y de sus métodos de gestion comunitaria de las tierras asentadas por ellos, así como su concepción socialista de una economía donde los campesinos pueden alcanzar su pleno desarrollo. Su preocupación con la tecnología agrícola de punta, por las cuestiones ambientales y por la educación de sus cuadros y de sus hijos los colocan a la vanguardia de la sociedad brasileña. Sus principales banderas de lucha se resumen en: tierra, aguay semillas, en el la pugna por la soberanía alimentar en Brasil. Ellos se preparan así para enfrentar las transnacionales agroindustriales en una perspectiva de largo plazo que choca a los conservadores brasileños.
Es necesario resaltar sin embargo un fenómeno nuevo que hace posible esta concepción de largo plazo del Movimiento de los Sin Tierra: ellos cuentan con el fuerte apoyo de la pastoral de la tierra en Brasil. La Iglesia ha decidido que no puede entregar el más grande país católico del mundo a la saña de las elites explotadoras de este país. Una revolución social anti-católica sería un golpe definitivo en el catolicismo como religión con pretensiones de universalidad.
La cuestión Étnica
En esta fase se incorporan cuestiones totalmente nuevas: El indigenismo, no solo visto como tal sino como una crítica cultural campesina, donde el campesinado reivindica también su conservación y no simplemente su eliminación en una sociedad superior. La cuestión étnica se presenta en dos vertientes diferenciadas, la cuestión étnica campesinaindígena y étnica campesina-negra. Es necesario hacer una distinción entre ambas tendencias porque los negros formaron un movimiento fundamentalmente campesino, que asumió la lucha contra el esclavismo, contra la dominación española en Cuba, participó en la revolucion cubana y los procesos de liberación de otros países en la región. Los negros se organizaron con mucha facilidad y llegaron a constituir una parte importante de ese movimiento obrero no-europeo, no-socialista, pero encuadrado en esa vertiente populista. A pesar de que los comunistas consiguieron en algunos lugares una base importante en el movimiento negro, siempre negaron la especificidad de este movimiento y estuvieron contra la idea que asumiese una forma específica. La propuesta siempre fue que ellos se incorporaran a las luchas por las libertades civiles, negando de esta forma su contenido étnico. Esta visión étnica de la cuestión negra solo se va a proyectar a partir de la década de los 60, teniendo como una de las referencias principales al "black power" en Estados Unidos, donde se produce una ruptura con la visión de los derechos civiles, y los negros sostiene que no quieren ser iguales a los blancos, por lo tanto, sus luchas no son por la igualdad con los blancos sino por el derecho de ser negros. Esta perspectiva se expresa en la idea de "black beautiful".
El contenido étnico del movimiento indígena renace en los años 70, cuando los indígenas reivindican sus orígenes como una estructura ideológica para las luchas sociales contemporáneas, y exigen el liderazgo de los movimientos guerrilleros. El indigenismo aparece fuertemente en América Latina en los años 70 en las luchas guatemaltecas donde dejan claro que la guerrilla estaba dirigida por indígena, a pesar de la participación externa, siempre subordinada al liderazgo indígena. Esta vertiente va a tener una cierta expresión en México, que luego va a tener una manifestación especial en el zapatismo, donde la vertiente indígena asume el carácter de una postura ideológica propia, que tiene su inspiración indigenista pero tiene también un objetivo universal. Este reconocimiento e identidad indígena americana es un fenómeno muy profundo y expresivo, que pretende también ser mundial: indígenas de diferentes regiones del mundo, buscan formar un movimiento donde el indigenismo tiene que ver con una postura ecológica, de una relación fuerte con la naturaleza, con una ideología opuesta al capitalismo y también las vertientes estalinistas del marxismo, pretendidas fuerzas progresistas que ven el progreso como un camino eliminador de las formas anteriores.
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Movimientos Sociales en América Latina
El Movimiento Obrero
El movimiento obrero latinoamericano ha sido el otro sostén de las fuerzas populares en el continente y encuentra su base material en la primera ola de industrialización durante la primera década del siglo XX.
Podemos decir que se consolida como movimiento mucho más sólido en los años 20, desde el marxismo leninismo, esto es, de la influencia bolchevique y de la revolución rusa que se sobrepone a la segunda internacional y al anarquismo, a pesar de que este última marca su fase germinal. Este aspecto es muy importante para configurar las características principales del movimiento obrero latinoamericano, sobre todo desde el punto de vista ideológico.
Paralelamente a este fenómeno, existieron algunas zonas mineras relativamente importantes, con un proletariado asalariado que tenía reivindicaciones propias bastante más colectivas, cuya formación tuvo menos influencia anarquista. Tal vez esto explique el hecho de que en Chile existía un partido demócrata con base obrera minera muy significativa, antes del desplazamiento de estos trabajadores hacia el Partido Comunista Chileno, lo que da también a este partido diferencias respecto al resto de los partidos comunistas latinoamericanos, porque nace de una base no propiamente anarquista, dentro de una concepción políticas más próxima a la socialdemocracia, a pesar de que el Partido Demócrata chileno no era propiamente un partido socialdemócrata, sino un partido más próximo del radicalismo, correspondiente a los partidos pequeño burgueses de tipo liberal. En otro países de América Latina también existieron presencias mineras importantes, como en el caso de Perú,




